sábado, 10 de noviembre de 2018

Notas sobre el día 24 de Noviembre, verdadero día de la Constitución Dominicana

General de División Pedro Santana Familias, Primer Presidente Constitucional Dominicano



Por el Dr.  Francisco Berroa Ubiera
Historiador


Hace unos días, el pasado martes 6 de noviembre de 2018, le aclaré a unos amigos  que la información divulgada por varios medios de comunicación sobre la fecha correspondiente a la celebración del día de la constitución era algo que tenía un importante componente trujillista, porque fue Rafael Trujillo quien instituyó celebrar el día 6 de noviembre de cada año en su natal San Cristóbal como el día de la constitución dominicana cuando el verdadero día de la Carta Sustantiva fue originalmente el 24 de noviembre de 1844.
           
Me explico: Fundada la República el 27 de febrero de 1844, las elecciones de los constituyentes se producen entre el 20 y 30 de agosto de 1844, instalándose el Congreso Constituyente en la villa de San Cristóbal el 21 de septiembre de 1844.
           
Se conoce muy bien que nuestra primera Constitución Política fue aprobada por el Congreso Nacional reunido en esa villa de San Cristóbal el día 6 de noviembre de 1844, presidido en aquel momento por el diputado de la común de Santo Domingo don Manuel María Valencia, conjuntamente con los siguientes otros representantes: El Vicepresidente fue don Antonio Gutiérrez, diputado por Samaná, y, el Secretario don Juan Luis Franco Bidó, diputado por Santiago.
          
Los otros representantes fueron los señores: A . Ruiz, diputado por Hato-Mayor; Andrés Rosón, diputado por Bani; Antonio Giménez (Sic.), diputado por Bánica; Bernardo Aybar, diputado por Neyba; Buenaventura Báez, diputado por Azua; Casimiro Cordero, diputado por la Vega; Domingo Antonio Solano, diputado por Santiago; Domingo de la Rocha, diputado por Santo Domingo; Facundo Santana, diputado por Los Llanos; Fernando Salcedo, diputado por Moca; José Tejera, diputado por Puerto Plata; José Mateo Perdomo, diputado por Hincha; José María Medrano, diputado por Macorís; José Valverde, diputado por Cotuy; Juan P. Andújar, diputado por las Cahobas; Juan Reynoso, diputado por la Vega; Juan de Acosta, diputado por el Seybo; Juan Rijo, diputado por Higüey; Juan López, diputado por San José de las Matas, Jesús Ayala, diputado por San Cristóba1; Juan A. de los Santos, diputado por San Juan; J. N. Tejera, diputado por San Rafael; Julián de Aponte, diputado por el Seybo; Manuel González Bernal, diputado por Monte Plata y Boya; Manuel Abreu, diputado por Monte Cristi; Manuel Díaz, diputado por Dajabón; M. R. Castellano, diputado por Santiago; Santiago Suero, diputado por las Matas; Vicente Mancebo, diputado por Azua, y el D. José María Caminero, diputado por Santo Domingo.
            
Estos legisladores redactaron y aprobaron los 211 artículos de esa primera Carta Sustantiva, la cual creó una dictadura presidencial constitucional al tenor de lo establecido en el artículo 210 que textualmente dice:

Durante la guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el Presidente de la República  puede libremente organizar el ejército y armada, movilizar las guardias nacionales, tomar todas las medidas que crea oportunas para la defensa y seguridad de la Nación; pudiendo en consecuencia, dar todas las órdenes, providencias y decretos que convengan, sin estar sujeto a responsabilidad alguna.”
            
El presidente fue elegido el 13 de noviembre de 1844, recayendo la elección sobre el General de división y presidente de la Junta Central Gubernativa Pedro Santana Familias, quien ordena por decreto el 18 de noviembre de 1844 la publicación de la Carta Magna, quien además, basándose en el articulo anteriormente citado, ejerció un gobierno de tipo bonapartista atropellando las más elementales libertades y prerrogativas ciudadanas y erigiéndose en una figura verdaderamente sultánica.
         
   La autorización para publicar dicha constitución fue dada por el Presidente de la República mediante el Decreto No. 22 de fecha 18 de noviembre de 1844, el cual dice en su parte introductoria:

“Dios, Patria y Libertad.- República Dominicana.  Pedro Santana, Presidente de la República. 

“Considerando: que sancionada por el Congreso Constituyente la Constitución política de la República; que después de mi nombramiento se puso en mis manos; y que se hace necesario imprimirla, publicarla y circularla para que se guarde, cumpla y ejecute como ley fundamental; y deseando dar a este acto toda la solemnidad importante que requiere, ha decretado lo que sigue:

Art. 1º. La Constitución será impresa inmediatamente, y se señala para su publicación solemne en esta Capital, el Domingo próximo venidero que contaremos 24 de los corrientes; en las ciudades cabezas de Provincias y otros pueblos, al recibirse se señalara un día por las autoridades civiles y militares para que la publicación se haga en las plazas o lugares públicos, leyéndose en alta voz, empleando toda la pompa que permitan las circunstancias de cada lugar.”

            Posteriormente el propio Presidente Santana declara día de la constitución el 24 de noviembre de cada año, y por lo tanto, a partir de 1845 esta efeméride fue celebrada en dicha fecha, es decir, el día 24 de noviembre de cada año o día de la constitución dominicana.
           
Fue la propia Constitución aprobada en 1844 que dispuso:
“Art. 196. Se celebraran anualmente, con la mayor pompa en todo el territorio de la República, cuatro fiestas Nacionales, que son:
Primera: La de la Separación, el ultimo Domingo de Febrero.
Segunda: La victoria de Azua, el 19 de Marzo.
Tercera: La victoria de Santiago, el último domingo de Marzo.
Cuarta: El aniversario de la publicación de la presente Constitución
En caso de que alguna de estas fiestas caiga en día en que según el Rito Romano, este prohibido el celebrar otra fiesta que la religiosa, se trasladara la Nacional a1 primer Domingo hábil inmediato.”

Un poco más tarde el Presidente Santana dicto el siguiente Decreto:
“Núm. 67.-DECRETO del P. E. fijando reglas para la celebración de las fiestas nacionales.
Dios, Patria y Libertad.  República Dominicana.-Pedro Santana,-Presidente de la República.
Considerando: Que por el artículo 196 de la Constitución están declaradas fiestas nacionales la de la Separación, la victoria de Azua, la de Santiago y el aniversario de la misma Constitución, que fue publicada en esta Capital el día 24 de los corrientes del año pasado, y es el mismo que se fija para este y los demás años sucesivos y debiéndose celebrar estas festividades con la mayor pompa en todo el territorio de la República.
HE DECRETADO LO QUE SIGUE:
“Art. 1º. En los días que van indicados y que señala la Constitución, se celebrará en esta Capital y en las demás ciudades cabezas de Provincia, comunes y parroquias, de acuerdo los Comandantes de armas con las autoridades eclesiásticas, una misa solemne en acción de gracias con Te-Deum, y antes del ofertorio se hará por el Cura párroco un discurso análogo a las circunstancias.
Art. 2º.  Habrá en cada día salva de artillería, en los lugares donde pueda verificarse, iluminación, banderas y todas las demostraciones de regocijo publico que es de esperar del entusiasmo y patriotismo de los pueblos y que se acostumbra en iguales casos, quedando los Jefes Superiores Políticos y Comandantes de armas encargados de velar de la policía y del buen orden, y del cumplimiento de estas disposiciones sin necesidad de reiterados avisos ni de nuevas órdenes.
Art. 3º. Los gastos de Iglesia que se hagan en las festividades ya enunciadas, serán satisfechos del erario nacional.
Art. 4º. El presente Decreto será impreso, publicado y ejecutado en todo el territorio de la República.
Dado en Santo Domingo a los 8 días del mes de Noviembre de 1845, año 2º. de la Patria.-Santana.-El Ministro Secretario de Estado y del Despacho de Justicia, Instrucción Pública y Relaciones Exteriores, encargado del Ministerio del Interior y Policía, Bobadilla.”

            Ulteriormente, exceptuando las modificaciones constitucionales de Moca de 1858, y la de Santo Domingo de 1963, todas las reformas constitucionales, que fueron muchas, establecieron como días de “Fiesta nacional”, los días 27 de febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de agosto, aniversario de la Restauración.


Veamos el siguiente cuadro:
Fecha de reforma constitucional
Artículo de la constitución
Texto del artículo
Santo Domingo, se reúne la constituyente desde el 25 de febrero de 1854, concluye sus trabajos el 16 de diciembre y la constitución es publicada el 23 de diciembre de 1854
Artículo 138
Se celebrara anualmente, con la mayor solemnidad en toda la República, el día 27 de Febrero, aniversario de la independencia y única fiesta nacional.
Moca, aprobada el 19 de febrero y promulgada el 21 de febrero de 1858
N/A
N/A
Santo Domingo, 14 de noviembre de 1865 puesta en vigor en 21 de abril de 1866.
Artículo 132
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 26 de septiembre de 1866
Artículo. 97
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales
Santo Domingo, 23 de abril de 1868
Artículo. 138
Se celebrara anualmente, con la mayor solemnidad en toda la República, el día 27 de Febrero, aniversario de la independencia y única fiesta nacional.
Santo Domingo, 14 de septiembre de 1872
Artículo 65
Se celebrará anualmente con la mayor solemnidad en toda la República el día 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración.
Santo Domingo, 4 de abril de 1874
Artículo 99
Se celebraran anualmente can la mayor solemnidad en toda la República los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 9 de marzo de 1875
Artículo 100
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad, en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, Acta adicional del 31 de marzo de 1876
N/A
N/A
Santo Domingo, 7 de mayo de 1877
Artículo 85.
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración.
Santo Domingo, 15 de mayo de 1878
Articulo 104
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración.
Santo Domingo, 11 de febrero de 1879
Articulo 106
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración.
Santo Domingo, 18 de mayo de 1880
Articulo 93
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales
Santo Domingo, 23 de noviembre de 1881, promulgada el 24 de noviembre de 1881.
Artículo 96.
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 17 de noviembre de 1887
Artículo 97.
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 20 de junio de 1896
Artículo 97
Se celebraran anualmente con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.

Santo Domingo, 14 de junio de 1907
Artículo 94.
Se celebraran anualmente can la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 9 de septiembre de 1907
Artículo 94.
Se celebraran anualmente can la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 22 de febrero y 21 de Marzo 1908
Artículo 98
Se celebraran con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 21 de junio de 1924
Articulo 96
Se celebraran con la mayor solemnidad en toda la República, los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales.
Santo Domingo, 15 de junio de 1927
Articulo 96
Los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 9 de enero de 1929
Articulo 96
Los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 20 de junio de 1929
Articulo 96
Los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 31 de diciembre de 1934
Artículo 95
Los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia y 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 10 de enero de 1942
Artículo 97.
Los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, y 21 de Septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República, son de fiesta nacional
Santo Domingo, 10 de enero de 1947
Artículo 97.
Los días 27 de Febrero, aniversario de la Independencia, 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, y 21 de Septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República, son de fiesta nacional.
San Cristóbal, 1º. de diciembre de 1955
Articulo 100
Los días 27 de Febrero, aniversario de la independencia, 16 de Agosto, aniversario de la Restauración y 24 de Septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 2 de diciembre de 1960
Articulo 100
Los días 27 de Febrero, aniversario de la independencia, 16 de Agosto, aniversario de la Restauración y 24 de Septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 29 de diciembre de 1961
Artículo 100.-
Los días 27 de Febrero, aniversario de la independencia, 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, y 24 de Septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 1962
Articulo 100
Los días 27 de Febrero, aniversario de la independencia, 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, y 24 de Septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República, son de fiesta nacional.
Santo Domingo, 29 de abril de 1963, publicada en la Gaceta Oficial el 30 de abril de 1963
N/A
N/A
Santo Domingo, 28 de noviembre de 1966
Artículo 98.-
Los días 27 de Febrero y 16 de Agosto, aniversarios de la Independencia y la Restauración de la República, respectivamente, son de Fiesta Nacional.
Santo Domingo, 14 de agosto de 1994
Artículo 98.-
Los días 27 de febrero y 16 de agosto, aniversarios de la Independencia y la
Restauración de la República, respectivamente, son de Fiesta Nacional.
Santo Domingo, 25 de julio de 2002
Artículo 98
Los días 27 de febrero y 16 de agosto, aniversarios de la Independencia y la Restauración de la República, respectivamente, son de Fiesta Nacional.
Santo Domingo, 26 de enero de 2010
Artículo 35
Días de fiesta nacional. Los días 27 de febrero y 16 de agosto, aniversarios de la Independencia y la Restauración de la República, respectivamente, se declaran de fiesta nacional.
Santo Domingo, 13 de junio de 2015
Artículo 35
Días de fiesta nacional. Los días 27 de febrero y 16 de agosto, aniversarios de la Independencia y la Restauración de la República, respectivamente, se declaran de fiesta nacional.

 



Fuentes y bibliografía mínima.


  1. Contín Aybar, Néstor.  Concepción y esencia de la constitución de San Cristóbal.  Santo Domingo, República Dominicana: Oficina Nacional de Administración y Personal (ONAP), 1982.
  2. http://www.consultoria.gov.do/Services/Constitutions
  3. Peña Batlle, Manuel Arturo. Constitución política y reformas constitucionales. Santiago de los Caballeros: Editorial El Diario, 1944  
  4. República Dominicana.  Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones del los poderes Legislativo y Ejecutivo de la República.  Publicaciones ONAP, 1982.

jueves, 16 de agosto de 2018

Los Dominicanos frente a la Dictadura, la Dictablanda, la Democradura y la Democracia



Por: Francisco Berroa
Las nuevas generaciones de dominicanos, sobre todo los adscritos temporalmente a la llamada “Era Pos-moderna”, que son los que nacieron a partir de 1989 -cuando finalizó la Guerra Fría, último momento de la Edad Contemporánea-, y muchos de los que nacieron en los años 80 del siglo pasado, son quienes comúnmente hacen alusión a la Dictadura de Trujillo (1930-1961), o a los Doce Años de Balaguer (1966-1978) como momentos de nuestra historia en los cuales las personas disfrutaban de altos niveles de seguridad y bienestar.

 Muy posiblemente, estos jóvenes adultos, y los propios jóvenes adolescentes de la generación “E”, definida como una generación con un estilo de vida ligado a la rutina de la WEB, al Internet, y a las nuevas tendencias que este medio les ofrece, también conocidos como los hijos del nuevo milenio, son quienes se expresan con mucha fuerza de convicción sobre la buena seguridad ciudadana que existió en el país bajo la dictadura de Rafael Trujillo o durante la “dictablanda” de Joaquín Balaguer.
Posiblemente sostienen los puntos de vista de sus ascendientes: Padres y abuelos, quienes fueron los que vivieron o nacieron en esos trágicos años de la vida política vernácula caracterizados por los crímenes políticos y el terrorismo de estado.

Quizás esos ascendientes: Padres y abuelos, fueron beneficiarios del paternalismo trujillista o balaguerista, porque en aquellos años fueron muchos los privilegiados beneficiados con donaciones de cajas con alimentos, viviendas o apartamentos construidos por el Estado, o fueron beneficiados con una parcela en esos repartos de tierras, públicas o privadas muchas veces obtenidas por medio del despojo a sus legítimos dueños,  que comúnmente hacen todos los gobiernos en áreas rurales, o en fin, de alguna manera, la dictadura de Trujillo y la dictablanda de Balaguer les resultaron beneficiosas y agradables a sus progenitores, y ahora los jóvenes se sienten conectados con ese pasado de oprobio y conculcación de las libertades públicas y ciudadanas, que es la esencia de ese pasado dictatorial.

No saben que muchos padres y madres de aquellos años aún se preguntan: ¿Dónde está mi hijo desaparecido?, e incluso hay quienes llevan las cicatrices físicas o emocionales de las torturas a que fueron sometidos, o que guardan los lazos negros de los hijos muertos en las cárceles y centros de torturas que proliferaron en nuestro país en aquellos oscuros tiempos de asfixia libertaria.
La historia siempre tiene más de una lectura.  Quizás los años vividos en democracia a partir de 1978 hasta 2018, que son 40 largos años, no han sido suficientes para construir una sociedad como la idearon muchos de los hombres inspirados en los ideales liberales clásicos como Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, Alfonso Moreno Martínez, y muchos otros.

Nuestro país ha conocido durante esos 40 años gobiernos democráticos que más bien actuaron como una suerte de “democradura” es decir un sistema híbrido o estado intermedio entre  democracia y dictadura.  Bastaría mencionar una fecha: 24 de abril de 1984, cuando ocurrió la gran protesta popular contra los ajustes recetados a nuestra economía por el Fondo Monetario internacional (FMI), que Juan Bosch denominó con el nombre de “Poblada”, y que el gobierno del doctor Salvador Omar Jorge Blanco reprimió con la fuerza de los fusiles y las balas.

En ese momento el país no parecía que tenía una democracia sino una democradura.  La misma democradura que obligó a retroceder a la clase media, que aumento el costo de la vida y la canasta familiar dejando los salarios congelados.  Que aumentó los aranceles y prohibió las importaciones de bienes que el país era incapaz de producir, pero que la población demandaba, todo ello en contraste con los altos niveles de corrupción imperantes en la administración pública, en medio del derroche de los bienes estatales por parte los de funcionarios fantoches que hicieron del oropel una moda y del poder un estilo de vida.

La proliferación de los crímenes y delitos contra la propiedad y las personas como robos y asaltos; las frecuentes ejecuciones extrajudiciales; el desarrollo del narcotráfico y del micro tráfico de drogas; el lavado de activos; los secuestros; los fraudes bancarios; la substracción de bienes estatales; la venta de tierras estatales a precios irrisorios; el regalo de pensiones; la anarquía sindical; la expoliación fiscal; la carencias de agua potable y energía eléctrica; los subsidios sobre la base del encuadramiento político; y una larga etcétera, son algunos de los elementos que los jóvenes posmodernos han experimentado en la “democradura”, y quizá por eso estén ilusionados con el retorno de la dictablanda o de la dictadura, las cuales solo se evitarían construyendo una verdadera sociedad democrática.

lunes, 3 de abril de 2017

Historia Intima de Cómo se desarrolló el Golpe Militar



POR RAFAEL MOLINA MORILLO
Este es un relato de cómo se sucedieron los acontecimientos que culminaron con el derrocamiento del profesor Juan Bosch de la Presidencia de la República.  Esta versión ha sido realizada por el Autor del artículo, después de reconstruir cronológicamente los días 24 y 25 de septiembre pasado, atando cabos y conciliando los hechos tal y como le fueron narrados separadamente por tres personas que vivieron de cerca aquellos momentos históricos.  Esas tres personas son un Oficial que presenció la entrevista que sostuvieron los jerarcas militares con el entonces Presidente Bosch en Palacio la noche del 24; un Civil, amigo de Bosch, que estuvo junto a él a partir del 25 a las 5 de la madrugada; y otro Civil, contrario político de Bosch, que estuvo en Palacio casi durante todo el día 25.


 ¿Viste ese recibimiento? ¡Con ese respaldo popular, a este gobierno no lo tumba nadie! La expresión, llena de optimismo, salía de labios del entonces Presidente de la República, Juan Bosch. La escena se desarrollaba en el Estadio Quisqueya, adonde el discutido hombre público había acudido para presenciar las exhibiciones del grupo de danzas y música mexicana que vino al país como consecuencia de la visita a México del gobernante dominicano.

En medio de las alegres notas del jarabe tapatío, y bajo las luces de los focos de las cámaras televisoras que llevaban los detalles del evento a todos los hogares dominicanos, Bosch Llegó esa noche —23 de septiembre de 1963— al Estadio Quisqueya. No fué directamente al palco presidencial, como estaba programado, sino que quiso mezclarse entre el público que, allí reunido, aplaudía el espectáculo que había venido directamente desde Caracas como un regalo artístico del gobierno mexicano al pueblo dominicano.

Cuando el público reconoció la cabeza blanca de Bosch en aquel océano humano, las demostraciones de solidaridad fueron efusivas y prolongadas. El presidente se abrió paso entre la multitud y llegó, sofocado y sonriente, al palco presidencial. Al reconocer a uno de sus amigos que allí le esperaba, le espetó la frase ya citada:

 — ¿Viste ese recibimiento? ¡Con ese respaldo popular, a este gobierno no lo tumba nadie!

Treinta horas después, sin embargo, el gobierno de Bosch fué tumbado por las armas.

¿Cómo transcurrieron las horas, los minutos, a partir de ese instante de euforia y optimismo en el Estadio Quisqueya, cuando Bosch todavía no sospechaba nada de lo que ocurrirá, hasta el momento del golpe final que destruyó la constitucionalidad?
 Muchas versiones callejeras han circulado al respecto. Algunas de ellas pecan de mala fé. Otras de inexactas. Las hay exageradas y las hay incompletas. Sin ningún interés ni finalidad política hemos tratado de reconstruir los hechos. Para tal fin intentamos y logramos hacer contacto —y arrancarle declaraciones o relatos parciales— a tres personas de distintas ideas que estuvieron en la escena de los hechos durante los días decisivos. Este trabajo es el resultado de esa investigación.

"No duerma en su casa, Presidente"

El 24 de septiembre se celebra en nuestro país el Día de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la República.  Es una fiesta religiosa tradicional cuya fecha se conmemora con veneración en todos los ámbitos del país.  Desde luego, ese día no se trabaja. Era martes.

Serían cerca de las diez de la mañana cuando el jefe del ejecutivo, que estaba en su residencia de la avenida Abraham Lincoln, recibió un serio aviso de un amigo a quien se supone que podía estar bien enterado de todo lo que ocurría alrededor del Presidente.

 —No duerma esta noche en su casa, Presidente —le dijo esa persona. — ¿Por qué? —preguntó extrañado Bosch, a quien ese mismo amigo le venía diciendo día tras día que no hiciera caso de las innumerables "bolas" que venían circulando sobre supuestos atentados contra su persona.

 El amigo contestó secamente: —Hay un orden para matarle... y esta vez es de verdad!

Según las personas que estaban cerca en ese momento, y que pudieron escuchar la breve conversación, Bosch permaneció aparentemente sereno. Pero en seguida se comunicó —no se sabe si telefónica o personalmente— con el Ministro de las Fuerzas Armadas, general Elby Viñas Román. Tampoco se ha establecido qué conversó exactamente Bosch con Viñas, pero se supone que era algo en relación con una reunión "rutinaria" que los altos jerarcas militares estaban celebrando en ese momento en el Palacio Nacional. (El Ministerio de las Fuerzas Armadas tiene su sede en Palacio, y por eso no era extraño que una reunión de tal naturaleza se celebrase allí).

No bien terminó Bosch de hablar con el general Viñas, llegaron a su casa Sacha Volman y el embajador de los Estados Unidos, John B. Martin.  Volman es un personaje muy discutido. Algunos lo señalan como agente comunista y otros le tildan de ser agente del Departamento de Estado. Lo que parece haberse demostrado es que el enigmático elemento tiene buenas relaciones personales con el presidente Kennedy. También se le señala como el "elemento de enlace entre los gobiernos dominicano (de Bosch) y norteamericano".

Tras una conversación tripartita de media hora, el diplomático del Tío Sam se despidió y dejó a solas a Volman con Bosch. El tema de la conversación es otro misterio hasta la fecha, pero hay indicios de que no fué otro que el golpe militar que se estaba tramando.

 Una versión muy atendible dice que Martin previno a Bosch de lo que iba a acontecer. Se asegura que el embajador dijo al presidente:
 — La flota de mi país está a doce horas de la costa. Si usted me autoriza, puedo hacerla situar a sólo seis horas de la costa.

Bosch dijo que no.

 La misma versión que —es bueno repetirlo— no ha podido ser confirmada, revela que el Ministro de Agricultura, Antonio Guzmán, trató de convencer a Bosch de que aceptara el ofrecimiento de Martin, pero que durante largo rato el presidente  mantuvo su negativa. Se asegura que finalmente accedió, pero que cuando se le hizo saber a Martin la nueva postura del presidente ya eran las 5 de la tarde, y el embajador americano lamentó que ya no había tiempo, pues la flota estaba en ese momento a veinte horas de la costa.

"Secreto a voces"

Pero volvamos a nuestro relato. Al mediodía del 24, ya era un secreto a voces que algo se estaba tramando contra el gobierno o contra Bosch. A partir de ese instante, la casa del presidente fué visitada por un sinnúmero de allegados. Entre ellos el Ministro de Recuperación de Bienes, señor Brea Peña, quien le manifestó al ejecutivo que cancelaría su proyectado viaje a Azua.

 —No hagas caso de rumores —le respondió Bosch— y vete tranquilo a Azua. Brea Peña simuló que obedecía la orden presidencial, pero se quedó en la ciudad a la espera de los acontecimientos.

A la una de la tarde el presidente se dispuso a salir para asistir a un almuerzo que se ofrecía en ese instante a los integrantes del grupo artístico mexicano, en el hotel Hispaniola. Los mexicanos habían actuado la noche anterior en el estadio Quisqueya, para todo el público que deseó asistir, y volverían a presentarse esa noche (día 24) en una actuación dedicada a las Fuerzas Armadas.

Antes de llegar al hotel Hispaniola, sin embargo, Bosch hizo desviar su automóvil hacia la casa de Sacha Volman, en la autopista Santo Domingo-Haina. Sacha Volman no estaba en su casa, pero fué localizado desde allí por teléfono, y acudió prontamente a encontrarse con el presidente. Nuevamente hablaron durante tres cuartos de hora. El tema de esa conversación: otro misterio.

En el hotel Hispaniola Bosch no quiso probar bocado. Fué este el primer síntoma del nerviosismo —por así decirlo— del presidente. Nadie podía notarlo, pero un buen observador podía adivinar cierta intranquilidad en Bosch. En dos ocasiones preguntó a las personas de su confianza que estaban cerca de él si el general Viñas Román no había regresado de San Isidro.

(Después se supo que Bosch había enviado a este alto oficial a la base aérea con el encargo de hacer venir el general Atila Luna —jefe de Estado Mayor de la Aviación— a conversar con él en el Palacio o en su residencia).

 Sin tener noticias de Viñas ni de Luna, Bosch abandonó el hotel al final del almuerzo, pero antes probó un bistec que casi le obligaron a servirse los camareros, quienes, al notar que no comía, le significaron que eso era un desaire para ellos... Al fin, a eso de las 3:45 p.m., se juntaron en la residencia presidencial Bosch y el general Viñas Román. Este le informó al presidente que no había podido ver al general Luna ni al coronel Wessin y Wessin —que también era solicitado por Bosch —.

 — No he podido conseguirlos —expresó Viñas. —Ah, pues esos no están conmigo —respondió el presidente.

 Actividades normales La inminencia del problema ni hizo alterar el desarrollo de las actividades normal del Presidente. Pocos minutos después de su entrevista con su Ministro de las Fuerzas Armadas, Bosch sostuvo otra con el periodista Julio César Martínez, director de Radio Santo Domingo, a quien le criticó la política editorial que llevaba esa planta radiotelevisora. Aparentemente, Bosch consideraba que muchos problemas de su gobierno eran agravados por la "mala política" de la radio oficial.

Después habló Bosch por teléfono con el Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Héctor García Godoy, a quien le pidió una lista con los nombres de las personas que se había refugiado en busca de asilo en la Embajada de Colombia.

 Y de inmediato se comunicó —también por teléfono— con el Viceministro de Interior, doctor Anselmo Brache Viñas, a quien le pidió que se trasladara a Salcedo, en interés de investigar a fondo los sucesos ocurridos allí hacia pocos días, en los cuales perdió la vida un joven "catorcista" en un incidente con un agente de la Policía.

 Ya cambiado de ropa, el presidente Bosch salió de su residencia a las 7:30 p.m. del día 24, con rumbo al Club de Oficiales del Centro de los Héroes (antigua Feria de la Paz), donde se le ofreció un agasajo al almirante norteamericano Farrell.

 Tan pronto entró al salón de la recepción, el hábil político de 54 años de edad recorrió e1 panorama con la mirada, y a seguidas comentó con uno de sus acompañantes:
 —Fíjate bien: no hay aquí ni un solo oficial de la Aviación.

La recepción discurrió normalmente —al menos en apariencia —. Nadie que no estuviera enterado de lo que se avecinaba, podía predecir, viendo aque1 ágape tan cordial, que se estaba a pocas horas del derrumbe de un gobierno que tenía fé ciega en el respaldo popular y en sus principales jefes militares.

Al despedirse, el presidente Bosch bajó en el ascensor acompañado por un grupo de altos oficiales, incluso el general Viñas. El embajador Martin y el consejero King, de los Estados Unidos, no cupieron en ese viaje del ascensor. Bosch, quien observó el detalle, le dijo al ascensorista: —Suba y dígales al Embajador Martín y al señor King que los espero en mi casa.

La reunión en la residencia de Bosch fué informal. Se trataron tópicos de interés general.

El señor King pidió permiso para retirarse y se despidió a las 9 de la noche. Martin permaneció un rato más en la casa. Mientras tanto, Bosch, que no había olvidado el consejo de que no durmiera esa noche en su casa, le solicitó a su ayudante militar que le ayudara a preparar un "necesaire" para irse a dormir al Palacio Nacional, donde él consideraba que estaría seguro por la vigilancia normal que se tiene establecida allí.

 En esos momentos sonó el teléfono de la casa. Era el Autor de este artículo, a la sazón director ejecutivo de "El Caribe", quien llamaba al presidente. Este no tardó en tomar el auricular.

Presidente —le dijimos— deseamos leerle el texto de un artículo del periodista americano Hal Hendrix, que será publicado mañana en "El Caribe", para que usted nos haga alguna declaración al respecto.

 Le advertimos que el artículo era muy duro contra su persona y su gobierno. Bosch escuchó pacientemente la lectura del trabajo. Al finalizar el mismo, nos dijo:

 — ¿Y qué quiere usted que le declare? Yo prefiero no comentar esa clase de artículos. Pero le agradezco que lo haga publicar, para que se vean todas las afirmaciones absurdas que allí se hacen.

(En el artículo de Hendrix se predecía, entre otras cosas, que Bosch podía ser derrocado de un momento a otro).

 Poco después de esa conversación telefónica Bosch abandonó su residencia. Se dirigió al Palacio. Lo primero que hizo fué doblar la guardia, es decir, elevar la vigilancia de 60 hombres —que es lo normal— a 120 hombres. Al mismo tiempo pidió al Ministro de las Fuerzas Armadas que hiciera venir al Palacio a todos los jefes militares, de las tres fuerzas (Ejército, Marina y Aviación).

 Mientras esperaba, en compañía de algunos Ministros que habían acudido al Palacio al enterarse de que el Presidente estaba allí y de que algo olía mal, ocurrió un incidente sin importancia, pero que merece ser relatado: una mariposa revoloteaba alrededor de Bosch, hasta el grado de llegar a ser molestosa.  El ejecutivo agarró un periódico y ¡paf!, golpeó al bicho contra un escritorio.

 El golpe fué contundente y retumbó en la habitación, como si hubiera sido un disparo.  Al instante corrieron todos los soldados que hacían guardia, arma en mano, aparentemente dispuestos a entrar en acción.

 — ¡Bravo! —exclamó uno de los acompañantes— con esta guardia tan alerta estamos garantizados!

Wessin destituido

En presencia del Ministro de la Presidencia, doctor Abraham I. Jaar, y del viceministro Fabio Herrera, Bosch comenzó a escribir algo a mano.

Era el borrador de un decreto destituyendo al coronel Wessin y Wessin, de la Aviación Militar, de su rango militar. Aparentemente, Bosch consideraba a Wessin una pieza fundamental en la anómala situación que se le presentaba a su gobierno y estimó que, sacándolo de las filas, podría resolver o aliviar el problema.

 En ese instante llegaron los oficiales que habían sido citados por Bosch por mediación de Viñas Román. O mejor dicho, llegaron casi todos los oficiales citados: faltaban los de la Aviación. Eran las 12:30 de la madrugada del día 25.

Antes de presentarse ante Bosch, cuyo despacho estaba en el ala derecha del Palacio Nacional, los catorce oficiales (de la Marina y el Ejército) que concurrieron a la cita se reunieron entre sí durante una hora, en el despacho de las Fuerzas Armadas (ala izquierda del Palacio).

Finalmente, poco después de la una y media de la madrugada, cruzaron el largo pasillo de alfombra roja que atraviesa el Palacio de extremo a extremo y se presentaron al despacho presidencial. Sostuvieron una entrevista con Bosch, a puerta cerrada, en la cual conversaron de distintos temas.

No es cierto, como se ha venido afirmando, que los oficiales presentaron un pliego de condiciones a Bosch para darle su apoyo. El supuesto pliego no existió nunca. Pero sí es verdad que los militares tocaron el tema del peligro comunista y le insinuaron a Bosch que podía hacer algo más efectivo para combatirlo.

Por su parte, Bosch les comunicó que se proponía cancelar a Wessin, pero antes les pidió, uno por uno, su opinión sobre esa decisión. La mayoría opinó que esa cancelación no era necesaria ni conveniente. Entonces Bosch exigió que Wessin fuera trasladado a otra base, por considerar que donde estaba era peligroso para la estabilidad del gobierno.

Los militares se comunicaron telefónicamente con el general Atila Luna, quien estaba en San Isidro, y le informaron lo que pasaba. Luna contestó que enviaría sus delegados al Palacio, para discutir el asunto.

Los delegados no tardaron en llegar. Eran los oficiales Guarién Cabrera Ariza y Álvarez Albizu. Traían un mensaje categórico y terminante de general Luna: la Aviación no aceptaba ningún cambio en sus filas.

 Bosch recibió la noticia impávido. — Ya hemos terminado —dijo con sequedad—. Se pueden retirar.

Y cuando estuvo a solas con sus Ministros les anunció:

 —Voy a presentar mi renuncia.

Eran exactamente las 2:15 de la madrugada.

Culmino el Golpe

Los oficiales se habían retirado al ala izquierda del Palacio, o sea a la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Bosch comenzó a recoger sus cosas personales de su escritorio, mientras sus acompañantes llamaban a los Ministros ausentes para que acudieran al Palacio.

También fueron llamados el presidente del Senado, doctor Juan Casasnovas Garrido y el presidente de la Cámara de Diputados, doctor Rafael Molina Ureña, para que reunieran la Asamblea Nacional.

 Según la Constitución, el presidente de la República solo puede renunciar ante la Asamblea Nacional.

Serían cerca de las 4 de la mañana cuando Viñas Román regresó al despecho presidencial y le anunció a Bosch que, por acuerdo de todos los oficiales, él y sus acompañantes estaban prisioneros.

 Entonces Bosch —o uno de sus Ministros— rompió furtivamente la renuncia que ya aquel tenía escrita.

 El golpe estaba dado. Los militares habían tomado el poder. En esos instantes comenzó a redactarse el Manifiesto de las Fuerzas Armados que poco después sería lanzado al aire por la Radio Santo Domingo, ocupada ya por los golpistas.

 Bosch hizo una sola llamada al exterior: a su esposa doña Carmen. La llamó a Puerto Rico y le informó del golpe. Es presumible que fuera ella quien se comu- nicara esa madrugada con el Presidente Betancourt y con el gobernador Muñoz Marín, y no Bosch, como informaron las agencias noticiosas internacionales.

Como epílogo puede asegurarse que el embajador Martín, a quien le fue permitido entrevistarse con Bosch ese día 25 a las 5:50 de la mañana —cuando ya el ex presidente era un prisionero— le ofreció a éste los infantes de Marina "para restablecer el orden constitucional".

Bosch dijo, otra vez, que no. La suerte estaba ya echada. Los militares habían sido, una vez más, los árbitros del destino latinoamericano.


Fuente: Ahora! Núm. 44, 1963, 1 quincena, noviembre de 1963